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“El Goya a la mejor fotografía de Iberia también es un reconocimiento de la Academia al cine en soporte digital”

[ - 23-02-2006]

El Goya a la mejor fotografía otorgado por la Academia de Cine Española a José Luis López Linares por su trabajo en la película Iberia, dirigida por Carlos Saura y rodada íntegramente en alta definición con la Varicam de Panasonic, supone el reconocimiento oficial de la industria a una tecnología que se va haciendo sitio en el mundo del cine.

La alta definición, aún no aceptada para la exhibición de películas, es de este modo aclamada como una opción tan válida como el celuloide a la hora de plantear la fotografía cinematográfica.

Iberia es la primera película rodada en alta definición (HD) que recibe el Goya a la mejor fotografía. Pero su hito es doble: también ha sido la primera de estas características nominada en dicha categoría. José Luis López Linares considera que “la función de la Academia de Cine y de los Goya es promocionar el cine español, por lo que este Goya es también un reconocimiento a este tipo de soporte”.

Iberia, la película de Carlos Saura inspirada en el trabajo del compositor español Isaac Albéniz (1860-1909), es un musical a la vez que un documental creativo, en el que el flamenco converge con la música clásica, el ballet y la danza contemporánea desde un planteamiento fílmico muy personal. “La película está muy basada en la luz. Es un musical de baile, de danza española, en el que no hay apenas decorados: los decorados son luz, y cada número tiene un tratamiento distinto. Entonces, visualmente tiene mucha fuerza”, comenta López Linares. La singular apuesta cinematográfica de Carlos Saura, que a lo largo de su prolífica filmografía ha demostrado un especial interés por la experimentación, permite abrir un espacio en el que la novedad técnica puede encontrar un sitio, siempre al servicio de la propia narración. “Él siempre está dispuesto a correr riesgos, a descubrir; cada vez que sale una cámara nueva, está investigándola”, señala López Linares, con más de 30 años de historia en común con el director. Y añade: “Por mi parte, confié en el sistema HD porque es como una puerta al futuro de la alta definición, de la fotografía digital”.

Un género beneficiado por la HD

De Saura, López Linares señala que “es muy buen fotógrafo, y siempre ha sido un adelantado en la fotografía digital. Desde que salieron las primeras cámaras empezó a trabajar con ellas”. Por ejemplo, recuerda como “en Salomé (2002) decidió rodar la parte de la película más documental –los ensayos de baile-, en alta definición, y el resto en 35 mm. Quedó tan contento con los resultados, que el próximo proyecto lo pensó ya en este formato”. De este modo, el director planteó su siguiente film, El 7º día (2004) en HD, y aunque al final fue rodado en formato analógico, gracias a aquel proyecto se puso en contacto con la cámara que finalmente emplearía en el rodaje de Iberia, la Varicam de Panasonic. Esta cámara graba en alta definición a 720 líneas, lo que permite adquirir 60 cuadros en un segundo. Esto repercute en una mayor resolución dinámica de las imágenes, ya que se tiene más información a lo largo del tiempo. Y a nivel de efectos, 60p equivale a una extraordinaria cámara lenta de 2.5 veces.

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Al margen de los beneficios técnicos que la HD pueda otorgar a ciertos planteamientos cinematográficos, la tecnología digital aparece como una opción especialmente adecuada para el género del documental. Por ejemplo, la economía de la cinta magnética permite realizar múltiples tomas sin detener el rodaje, hasta que el director logra captar la realidad cinematográfica que buscaba. Como señala López Linares, “en un documental, el montaje final es lo más importante, donde se unen los elementos, el material de cosas distintas, y se llega a crear un collage”. Pero para conseguir que las imágenes que llegan a la sala de montaje sean las adecuadas, es necesario que, durante el rodaje, el ojo de la cámara esté siempre atento. “La forma cinematográfica de musical que a mi me gusta es aquella en la que no se le somete a una argumentación artificial, de tipo narrativo”, dice Saura, que añade: “Hay casos, como ocurre con los flamencos, en que la técnica debe supeditarse al momento del artista. Su arte no está “pautado”, no se puede estandarizar, por lo que nuestra obligación es estar siempre preparados para poder reaccionar sin titubeos, en cuanto se produzca la magia”. Para el director, la cámara debe ser el ojo mismo que observa a los artistas en el momento que ejecutan su arte. “Este es mi trabajo: conseguir que la cámara no sea una ilustradora de lo que está sucediendo delante de ella, sino mi ojo, mi punto de vista, mi percepción de cómo se debe ver ese baile”. Y aunque, para él, “el ojo es la mejor cámara de cine que se ha inventado”, el hecho es que el director ha sabido buscar entre todas las posibilidades técnicas existentes la que se adaptaba mejor a su planteamiento fílmico. “El musical me otorga libertad. Una libertad que, evidentemente, está supeditada a la técnica”.

La tecnología digital en el proceso cinematográfico

La incursión de la tecnología digital transforma algunas de las dinámicas de producción en el mundo del cine. Como señala López Linares, la nueva tecnología genera “una adaptación, no sólo desde el punto de vista técnico de la imagen, sino del propio funcionamiento de los equipos de trabajo”. En el rodaje de Iberia, por ejemplo, el hecho de rodar en HD Varicam también facilitó el trabajo de los músicos y bailarines que protagonizan el film. “Un rodaje tan rápido, y con dos cámaras, es bueno también para ellos, porque los bailarines no tienen que repetir siempre toma tras toma. Es algo que les generaría un desgaste físico considerable”.

Respecto a la labor de dirección, la tecnología digital aporta, según López Linares, “mayor comodidad en el rodaje”. Una comodidad que se concreta tanto en el hecho de que “podemos rodar y rodar tomas en los números musicales con dos cámaras sin tener que parar a cargar chasis”, como en el incremento de control que esta tecnología otorga durante la fase de filmación. Una de las mayores ventajas del HD es que permite revisar las secuencias al tiempo que se ruedan. “Por ejemplo, en la película que hice con Albert Boadella, ¡Buen viaje, Excelencia! (2003), teníamos un monitor de 24 pulgadas y él podía ver perfectamente lo que pasaba en la película, controlar la interpretación de los actores y controlar la cámara, cosa que no podría haber hecho con el pequeño monitor de cine que se usa con 35 mm, el combo”, recuerda López Linares. Este mismo modo de trabajo se empleó en el rodaje de Iberia, en el que las dos cámaras Varicam estaban conectadas a dos grandes monitores en HD, lo que no sólo permitía visualizar exactamente a Saura lo que ocurría en plano, sino que también facilitaba la labor del propio López Linares. “En Iberia, yo iba mirando los monitores y podía ir modificando la luz”.

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Pero la labor de un director de fotografía empieza mucho antes del primer grito de “¡Acción!”. “Al principio hablas de luz. Luego la pelea viene por el tiempo. El director quiere que acabes enseguida para que él tenga más tiempo de ensayar o repetir tomas. Luego tú elaboras el trabajo”. Para López Linares, “trabajar con Carlos es un descanso; sabe muy bien lo que quiere, pero te deja gran libertad para que le propongas cosas. Además, como tiene muchos conocimientos de fotografía, puedes llegar a tener conversaciones muy precisas con él sobre la luz”. Para Iberia, Saura buscaba un “decorado vivo”, en que los elementos de atrezzo y la luz estuvieran intrínsecamente unidos. “El decorado eran grandes paneles de tela translúcida , tumbados, de pie, haciendo formas, e iluminados por detrás con proyecciones de video. Con estos elementos, y las luces de colores que cambiaban, y la coreografía, tenían que salir cosas distintas e interesantes”, explica el director de fotografía.

Con estas premisas, el rodaje de Iberia requería realizarse en un plató, lo que facilitó el trabajo de fotografía. “El estudio es una situación ideal: toda la luz es controlable, cosa que te hace estar más tranquilo”. Con toda la iluminación dirigida desde una mesa, el chequeo constante de la imagen sobre las dos pantallas de HD y sin tener que depender de las inclemencias meteorológicas que tanto influyen en los rodajes en exterior, el trabajo de fotografía de Iberia pudo realizarse de un modo más rápido y cuidado. “Era una película que debía tener un color muy saturado, un ambiente muy especial. Rodar en HD con la Varicam de Panasonic nos facilitaba el manipular la imagen”. La elección de la cámara se hizo en base a las prestaciones que ésta pudiera ofrecer al planteamiento lumínico del proyecto. “Lo que me decidió por la Varicam es el rendimiento y la profundidad de color: la cámara aguantaba muy bien las luces fuertes sin descomponer la imagen. Teníamos retro-proyecciones sobre materiales muy densos, y nos venía muy bien poder aprovechar el mínimo de luz que hubiera”, un requisito que, según López Linares, les permitía esta cámara de “alta sensibilidad”. “Me sorprendió lo bien que fotografía los contrastes”, y añade: “Ha sido una ventaja importante a la hora de trabajar”. Y es que la Varicam de Panasonic permite seguir la misma metodología que en el cine, sin miedo a que las áreas muy luminosas queden saturadas. El director de fotografía no se ve abocado a una tecnología diferente, sino que puede aplicar técnicas de filmación similares.

El final del rodaje da paso a la fase de post-producción, que igual que el resto de procesos, se ve transformado con la irrupción del digital. “Los laboratorios de cine se han tenido que adaptar a los sistemas de HD”, señala el galardonado, ya que “en digital, el trabajo de post-producción es más sencillo. El único handicap es que al final tienes que volver a pasar la película a 35 mm para poderla exhibir en los cines, porque estos todavía no exhiben en digital”. Pero tecnológicamente, incluso estos cambios de formato han mejorado. “Actualmente, en la pantalla, es difícil saber si una película está rodada en digital o no”.

La sintonía entre dos talentos cinematográficos

Carlos Saura y José Luis López Linares se conocen desde hace más de 30 años. “Empecé con él de auxiliar, de script… es una relación de amistad y de cariño. Además, nos une la pasión por la fotografía. Él habla como ningún otro director de cine el lenguaje de la luz, de la foto y de la imagen”, recuerda López Linares.

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Además de su especial interés por la fotografía, Saura ha expresado su fascinación por las figuras históricas y por el flamenco a lo largo de su filmografía. Si en Goya en Burdeos (1999) –sobre el genial pintor de Fuenmayor-, y El Dorado (1988) -sobre el conquistador español Lope de Aguirre-, revisaba desde su particular visión capítulos biográficos de estos personajes históricos, en películas como Bodas de Sangre (1999) o Carmen (1983) hacía lo propio con la pasional danza española. Pero siempre desde un punto de vista muy personal, y logrando hacer converger el pasado histórico con el presente tecnológico, ya que, en palabras de López Linares “le gusta estar en la vanguardia de la tecnología”. En Iberia, su última obra, Saura reinterpreta en imágenes una obra de Isaac Albéniz, un compositor que en su momento fue capaz de aunar diferentes tendencias musicales para crear lo que él llamó “una música española con acento universal”.

Por su parte, José Luis López Linares, director de fotografía en innumerables trabajos no duda en afirmar que “cuando yo ruedo mis películas, no me gusta dirigir la fotografía. Cuando trabajas como director de fotografía sabes que la película no es tuya, y que tu responsabilidad está limitada a la luz y a la cámara”. De sus trabajos como director de fotografía, se muestra especialmente orgulloso de El Embrujo de Shangai y de la película que le ha aportado su primer Goya, Iberia. “El embrujo de Shangai fue un rodaje estupendo, y el resultado, la luz, la imagen, también. De Iberia, lo mejor es que ha sido una experiencia distinta, porque era una película que dependía mucho de la luz”. De su actual proyecto, del que es director y productor, comenta: “Es un proyecto sobre qué es ser un actor. Se llama Hécuba, un sueño de pasión. Rodamos con la misma cámara que Iberia, con Varicam”, y añade: “Ahora ninguno de los trabajos que yo produzco se rueda con otra cosa que no sea HD”.

Respecto a la posible transformación del cine a formato digital, José Luís López Linares comenta: “El cine en realidad ya es digital. Hace diez años sólo un 5 o 10% de las películas se montaban en edición no lineal (digital). Hoy es casi un 95%, y eso ha pasado sin que nos demos cuenta. Ahora, aunque ruedes en 35mm, en seguida se digitaliza, aunque todavía se tenga que pasar posteriormente a soporte analógico para la exhibición. Quedan sólo dos procesos sin digitalizar totalmente: el de toma de imagen y el de exhibición. Es cuestión de tiempo, y quizás menos del que pensamos”.

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