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JAUME ROURES "Presidente del Imperio Mediapro"

[Por Elena Pita; Fotografía de Thomas Canet - 29-03-2009]

Al presidente del imperio Mediapro vestir corbata le parece «un tipo de racismo». Su historia es la del linotipista sin estudios que ha acabado derrotando a Prisa en la guerra televisiva del fútbol; el marxista que pasó por la cárcel por apoyar a ETA durante la dictadura y que ahora produce para Woody Allen y gana el Globo de Oro. Tras arrebatar los derechos de la Fórmula 1 a Telecinco, asegura que veremos los partidos en los cines. «Por la codicia de cuatro, vamos a ser un 20% más pobres», denuncia.

«Prisa siempre me ha parecido una secta maoísta que sigue al jefe hasta la muerte»

Si tuviera que definirse, simplemente elegiría un adverbio y dos adjetivos: muy normal y melancólico. Normal por contraposición a aquellos que se creen diferentes y por tanto mejores (dice). Melancólico porque entiende la melancolía como un estado de reflexión y acción sano, y no relativo a la tristeza: este hombre de voz monocorde y formas flácidas no conoce el desánimo. Jaume Roures Llop (Barcelona, 1950) es un señor que en 1994 montó una productora con dos socios y capital social «cero». Hoy, esta empresa, Mediapro, factura 930 millones de euros, según el último ejercicio y pese a la crisis.

Podría decirse que lidera una escuadra de 3.000 trabajadores, una cadena de televisión (La Sexta), un periódico nacional (Público) y una productora de cine, anuncios, tv movies, documentales, programas y lo que usted le pida, a la carta. Podría decirse pero no se dice, porque Roures se resiste a liderar nada. Ni siquiera reconoce ser el presidente de todo este imperio de la comunicación, principal artífice de la ruina del coloso Prisa (recuerden la guerra del fútbol). Y como no me lo creo, que no sea presidente, me tiende su tarjeta de visita: Jaume Roures, y al lado, Mediapro. Eso es todo: «Aquí los cargos no tienen nombre, somos un equipo y cada uno es responsable de su trabajo».

No entiende el empresario, autodidacta absoluto (dejó los estudios con 12 años para trabajar en una linotipia), por qué al resto de comunes nos cuesta tanto creer «que la gente normal, trabajando bien, puede tener resultados [como éstos]». Mediapro, mantiene, «es fruto del trabajo, de la suerte y de un proyecto claro». Sin trampa ni cartón. Mientras otros se afanan en buscarle oscuros padrinos políticos y financieros, él se considera una persona comprometida y se declara marxista convencido. Su próxima acometida será llevar el fútbol a las salas de cine: lo veremos en la Liga 2010.

Hemos hecho la entrevista en la terraza de un decimosexto piso, en el flamante edificio Imagina, distrito 22@, Barcelona; obra del arquitecto Carlos Ferrrater, 50.000 metros cuadrados, 1.100 millones de euros a toca teja. Y nos hemos quedado helados, al soplar de los vientos. Y todo porque Roures no quería posar para la foto y hubo que montar una conversación con vistas: «Si fuera actor posaría, pero soy productor». Complejo.

PREGUNTA. ¿Es verdad que nunca se ha puesto un traje?
RESPUESTA. No, no es verdad. En las últimas galas de premios me he vestido con un traje de pana negro que me ha dado mucha suerte, así que ahora me lo pongo siempre que hay premios en juego.

P. Lo del ministro Sebastián sin corbata era un guiño a cierta militancia. ¿Usted a quién le guiña el ojo?, ¿qué intención oculta su vestimenta, digamos, progre?
R. No oculta nada, cada uno debe ir vestido como más cómodo se encuentre y no imponer las modas a los demás . La corbata es un tipo de racismo.

P. El fútbol de pago en este país fue invento suyo, como la retransmisión televisada de carreras de motos y de la Fórmula 1. Fútbol, flamenco y toros, o como se dijo en la dictadura de Salazar: fado, Fátima y fútbol. ¿El fútbol, el deporte televisado, no es un opio para el pueblo?
R. No, es una oferta más de ocio y entretenimiento. La televisión se puede apagar, no es una imposición; pero la gente verá fútbol siempre. Es más, las retransmisiones televisivas racionalizan el fútbol, porque excluyen lo más primitivo que muestra mucha gente, las barbaridades que a veces se cometen dentro y, peor aún, en los alrededores de los estadios. En la televisión sólo se recoge lo más positivo del espectáculo.

P. ¿De verdad se plantea llevar el fútbol a los cines?
R. Es que el fútbol es un gran espectáculo, que se puede ofrecer en alta definición, en una pantalla y con un sonido grandiosos: es como una película.

P. Una hinchada cerrada en una sala, a oscuras, sin poder beber ni fumar ni gritar. ¿Lo ve viable?
R. Sí, de la misma manera que la gente va a ver películas sin beber, fumar ni gritar. En los cines ya se hacen otros espectáculos, las salas tienen que abrirse para evitar una crisis mayor y más cierres. Y si se escenifican óperas, por qué no emitir fútbol, cuál es la diferencia, ¿que el público de la ópera es más formal? No todos necesitamos gritar viendo un partido. Empezaremos con la próxima Liga.

P. Los deportes y la crónica rosa han sido los becerros de oro en su empresa y en otras muchas. ¿Qué opinión le merece una sociedad que centra su interés en estos dos asuntos?
R. Nosotros no nos hemos especializado en crónica rosa nunca, ni impulsamos este tipo de programas que en La Sexta, por ejemplo, no existen. Producíamos un canal rosa para ONO, como también hicimos la boda de los Príncipes, aunque yo sea republicano: aquí trabajan 3.000 personas y hay que alimentar la máquina.

P. Rectifico, pero insisto: ¿qué opina de una sociedad con estos intereses?
R. No estoy de acuerdo con la apreciación: afortunadamente hay muchos otros asuntos que interesan a la sociedad. Si no fuera así, evidentemente estaríamos mucho peor de lo que estamos.

P. Pero es lo que triunfa en los medios, claramente.
R. No, no es lo que más se consume en televisión, aunque haya cadenas que abusen de ello porque la producción de la prensa rosa es barata. Pero la caída de Telecinco, por ejemplo, tiene que ver con ese abuso.

P. Dice que su gran ambición como productor es poder influir en la realidad. ¿Qué es lo primero que cambiaría de la realidad actual?
R. Todos aquellos que producimos contenidos culturales tenemos una responsabilidad hacia la sociedad. Y yo creo que estamos en una sociedad profundamente injusta, hay mucho que mejorar. Esta crisis demuestra que la población ha sido víctima de la codicia de cuatro, y ahora esto nos va a costar a todos ser un 20% más pobres en los próximos años. Pero no porque la gente se haya vuelto loca comprando pisos, no, la vivienda es un derecho; sino porque unos cuantos han especulado con las materias primas, el petróleo y las finanzas, y esto es lo que vamos a pagar todos.

P. Fundó la empresa en 1994, con dos socios y «capital inicial cero patatero», y en 15 años tiene usted un imperio de comunicación que en los penúltimos dos ejercicios ha creado, por ejemplo, una cadena de televisión y un periódico nacional, ¿y todo esto sale de la nada?
R. No, del trabajo bien hecho de mucha gente, de la ambición del grupo, de la suerte y de tener un proyecto claro; y de no repartir dividendos sino reinvertirlos para crecer más.

P. Se dice que gente como Cruyff, Laporta o Juan Villalonga están detrás de su empresa, ¿quién más está en la sombra?
R. Detrás de esta empresa hay el esfuerzo diario de 3.000 personas. A Villalonga lo encontré por primera vez hace tres meses, de Cruyff todo el mundo sabe que no pone ni cinco en ningún sitio, lo que demuestra su inteligencia, y a Laporta lo conocí cuando Mediapro ya existía de largo. Tenemos a un gran accionista inglés, y también al señor Abelló, pero hemos crecido trabajando, comprando, fusionando, etcétera. El asunto no es ya la maledicencia, sino el no querer aceptar que gente normal, trabajando bien, pueda tener resultados. Lo que subyace es un icono según el cual estas cosas sólo le pueden ocurrir a marqueses, condes y por ahí, y esto es lo que me molesta.

P. Roures, déme un ejemplo, para entendernos: ¿cuánto paga y cuánto gana por la retransmisión de un partido de fútbol, como media?
R. Nunca hablamos de cifras, porque los contratos tienen cláusulas de privacidad. Lo que sí te puedo decir es que las bestialidades que se publica que pagamos no son reales; si lo fueran, estaríamos arruinados, pero es la justificación del contrario cuando pierde unos derechos de transmisión: no, es que hay un loco que ha pagado 200 millones por la F-1. Falso.

P. ¿Se puede considerar usted una persona «comprometida» liderando un grupo que en el último ejercicio facturó 930 millones de euros?
R. Esto no es nada personal mío, en esta casa hay una autoridad moral integrada por un grupo muy amplio de gente, y esto es lo que manda.

P. ¿Pero no es usted el presidente de Mediapro?
R. No, aquí no hay presidente ni directores generales, no hay cargos con nombre, es una estructura donde la gente asume las responsabilidades que le corresponden, sin etiquetas ni jerarquías, y por eso funciona. Este edificio es todo cristal, transparente y diáfano, no hay nada que no se pueda ver. Y tampoco hay relojes ni calendario de vacaciones: la gente descansa cuando el trabajo está hecho y así, con responsabilidad, se trabaja con más ganas y más iniciativa.

P. Todavía no me ha dicho si se puede considerar una persona «comprometida».
R. Lo extraño sería lo contrario: no sé cómo se puede vivir al margen de la realidad. Aportamos los granitos que podemos: La Sexta es una cadena innovadora que anima el espíritu crítico, y de eso se trata.

P. No sólo comprometido sino, y además, «marxista convencido»: dice que se puede ganar dinero y seguir siendo comunista, que la cuestión es qué se hace con las ganancias. ¿Usted que hace con todo lo que gana?
R. ¿Por qué no le preguntas lo mismo a un gran presidente de empresa que se declare católico? Porque se considera normal que gane dinero y no lo reparta cristianamente. Nos reímos de los ayatolás y nuestros obispos nos parecen normales con sus casullas y solideos violetas. Si hay algo que se ha puesto de actualidad con esta crisis es lo que Marx decía hace 150 años: que la avaricia de unos pocos lleva a la pobreza de todos, o que los ricos cada día serán más ricos y los pobres, más pobres. Pero nadie habla de la crisis del capitalismo, le dan no sé qué nombre a esto que no es sino el agotamiento del sistema, del proceso de avaricia y concentración.

P. ¿Y hacia dónde vamos, volvemos al socialismo real?
R. Nadie lo sabe: si los economistas lo supieran serían todos muy ricos. De esta crisis no se sale a base de congelar los salarios obreros mientras los altos financieros se reparten bonos de dinero público o los políticos roban a mano descarada. No, hay que cambiar los paradigmas para que la especulación ya no pueda volver a suceder.

P. Muy bien, pero me ha vuelto a dejar sin respuesta: ¿qué hace con lo que gana?
R. Tengo un buen sueldo y no me lo gasto en nada especial. Vivo en la misma casa en que vivía antes de fundar Mediapro, tengo otra en el Ampurdán que también tenía aunque ahora está algo mejor, la misma mujer desde hace 22 años y tres hijos guapísimos como yo. No tengo acciones ni dinero en bolsa, así que duermo muy tranquilo.

P. Le molesta que le pongan en el papel de Ciudadano Kane, pero ¿hasta dónde llega su ambición mediática?, ¿cuál será su próxima acometida?
R. La ambición es instalar en el centro de Barcelona, viendo el mar, un conjunto de facilidades que sean referencia de producción audiovisual en Europa. En seis años hemos construido 100.000 metros cuadrados y esto es también un servicio para el sector: por aquí pasan unos 1.200 rodajes al año que vienen de fuera.

P. ¿Y lo próximo?
R. Queremos controlar la distribución y exhibición de películas, porque cada día es más difícil que las cintas españolas se mantengan en pantalla frente a los americanos, que nos echan, físicamente.

P. Roures, le persigue una leyenda de hombre invisible que...
R. Yo no voy diciendo por ahí que no quiero figurar, no hagas caso de esas tonterías; no figuro y ya está.

P. ¿Es usted muy tímido?
R. Sí, introvertido y sobre todo melancólico.

P. Su origen humilde y su falta de estudios, ¿es también una leyenda?
R. No he ido a la universidad, pero no creo que mi pasado tenga mayor importancia.

P. ¿La infancia no es la patria?
R. Sí, claro, entonces uno pasa una infancia menos buena y termina siendo un asesino en serie; pues no, no, eso son cosas de los psiquiatras. El monstruo ése de Amstetten justificó sus aberraciones diciendo que había sido maltratado por su madre, ya ves.

P. ¿Por qué no estudió?
R. Porque empecé a trabajar a los 12 años, algo que entonces era normal. Trabajaba en una linotipia, luego pasé a una editorial y de allí, a la cárcel. Y luego dirigí informativos en TV3, pero nunca he sido periodista, sino gestor de equipos.

P. Militó en la Liga Comunista Revolucionaria y fue detenido por apoyar y encubrir a los polis-milis de ETA, ¿de dónde le viene la vena ultraizquierdista?
R. Esa fue la última, antes hubo otras seis detenciones, pero no me gusta hablar de eso, no es extraordinario: en aquella época había miles de personas en la cárcel. Y yo no diría ultraizquierdista: me viene de que aquí había una de las más crueles dictaduras y se mataba a mucha gente, aunque nos hayamos olvidado. ¿Qué país de Europa tiene a 150.000 desaparecidos enterrados? Éste. Se habla mucho de las víctimas del terrorismo de ETA, pero no de las del terrorismo de Fraga Iribarne o el señor Martín Villa, presidente de Sogecable.

P. En la Liga le apodaban Melan, de melancólico, que no sé si es verdad o, de nuevo, leyenda. ¿La edad le ha hecho aún más melancólico?
R. Soy igual de melancólico desde los 18 años; mis amigos me siguen llamando así porque me sentí muy identificado cuando leí el sentido que Orhan Pamuck da a la melancolía como un estado de reflexión y acción muy sano, y no como un sentimiento depresivo y negativo.

P. Dice que planifica su trabajo mientras corre. A pesar de ir ya para los 60 años, ¿aún corre todos los días?
R. No, como se puede comprobar por mi barriga; me ocupaba un tiempo que ahora no tengo.

P. Y, ¿qué hace un progre manejando motos de agua?
R. La velocidad es prácticamente el único vicio que me queda, sí.

P. Explíqueme una última cosa, ¿cómo es ese «organigrama marxista» de esta empresa?, ¿se repartirán cuando puedan beneficios por igual?
R. No, no consiste en eso, sino en una relación laboral no piramidal y en un convenio muy respetable que siempre sube al menos un punto por encima del IPC, por ejemplo. Pero a la vez las condiciones de trabajo son muy exigentes: la responsabilidad sólo motiva a la gente inteligente, hay quien prefiere trabajar en un banco de 8 a 3.

P. ¿Le puedo llamar si me quedo en paro, señor Roures?
R. Moll be, llama.

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Un imperio "hacia la ruina"


Le pregunto en qué capítulo va el culebrón con Prisa y si queda guerra de fútbol para rato. “Prisa está en una situación tan dramática que no tiene mucha salida como negocio. No sólo tendrán que dejar de ser prepotentes, sino que deben cambiar radicalmente sus planteamientos. Sería malo para la democracia que no encontrase una solución, porque tiene instrumentos como el periódico El País que juegan un papel importante, pero nadie puede vivir de las rentas. A mí siempre me ha parecido una secta maoísta, que sigue al jefe hasta la muerte y nada se construye sobre ella.
Hace un año y medio, cuando empezó la guerra del fútbol, nadie daba un duro por nosotros y ahora, nadie lo da por ellos en su camino hacia la ruina”.

Por Elena Pita; Fotografía de Thomas Canet

http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2009/496/1238086518.html




















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